MI HURAÑO
DESTINO
Diseño contemporáneo
inspirado en la gráfica popular urbana
La gráfica popular es un perfecto ejemplo de hibridación cultural que toma lo popular, lo masifica y lo contrapone a lo culto. En palabras de García Canclini: “Lo popular es en esta historia lo excluido: los que no tienen patrimonio, o no logran que sea reconocido y conservado, los artesanos que no llegan a ser artistas, a individualizarse, ni a participar en el mercado de bienes simbólicos ’legítimos’; los espectadores de los medios masivos que quedan fuera de las universidades y los museos, ‘incapaces’ de leer y mirar la alta cultura porque desconocen la historia de los saberes y los estilos”.2
Mi huraño destino es un ejercicio de diseño sobre cultura gráfica popular urbana que toma como inspiración las paredes, los buses, los espacios y volúmenes que han adquirido voz propia como resultado de la sabiduría popular. Para esta experiencia, se invitó a 12 diseñadores y/o estudios de diseño a reinterpretar la cultura gráfica popular, asimilándola y tomándola como referente para abordar el tema de la diversidad cultural.
El diseño gráfico como oficio surge de la revolución industrial, de lo moderno, de lo culto y de lo hegemónico: “agitando las artes y las creaciones desde sus roles sociales y económicos, la era de las máquinas creó un abismo entre la vida material de las personas y sus necesidades espirituales. Se cree que es necesario restaurar los valores estéticos y humanos del medio ambiente hecho por el hombre y de las comunicaciones masivas”.3
Mi huraño destino es una muestra inspirada en la gráfica popular urbana a modo de isotopía, ya que tanto la cultura gráfica como el diseño, de alguna manera, se igualan y se sitúan en un mismo lugar, aunque en diferente tiempo. En este recorrido se plantea el contradictorio juego de lo moderno versus lo popular, así como la remodelación del consumo y de la vida cotidiana, los cambios comunicacionales y tecnológicos que invaden la escena sociocultural y la reelaboración de lo ”propio”.4 Así, la gráfica popular se convierte en una contradicción popular-culto, porque queda como registro histórico en su manera ingenua y artesanal de emplear el diseño gráfico que, de alguna manera, es la sofisticación-prefiguración de un mensaje pensado, producido y reproducido con tecnología, lo que deviene de lo moderno, de lo culto. Negando ese lapso histórico como muestra de una comunicación que no fuera diseñada y que pasa a ser parte de la cultura popular, se vuelve parte del pueblo, como el logotipo de Coca Cola pintado-despintado en una pared que retrata Jacobo Mena. En la pieza distinguimos la forma del logotipo de Coca Cola pero leemos las palabras Coco Loco pintadas por un rotulador anónimo. El diseño gráfico en este ejercicio es el presente y el futuro que ha de volver a dotar de significado el uso de la tipografía, la ilustración y el color de lo popular en piezas contemporáneas.
Tanto la gráfica popular urbana como el diseño gráfico son artefactos socioculturales que merecen ser valorados y estudiados como fenómenos, incluso dentro de las Ciencias Sociales, la Comunicación, la Sociología y la Geografía humana, pues constituyen, más que las características del paisaje urbano, una manera de representarlo.
Todo este proceso no sería posible sin los artesanos rotulistas, encargados de graficar ese mundo popular que regularmente se ha asociado a lo premoderno y subsidiario. El rotulista es, por tanto, el principal protagonista anónimo de este imaginario visual. Su intervención, descuidada desde un discurso occidental, paradójicamente, produce un placer estético que queda como huella del gusto popular plasmado en el espacio público. El uso y des-uso de la tipografía, la ilustración y el color atrae a un transeúnte que dialoga y se siente parte de un ciclo de comunicación. Así, cargada de humor, ironía y espontaneidad, la gráfica popular urbana toma prestados los recursos de los medios de masas, de la globalización, de la publicidad y de la comunicación para dotarlos de un rumbo accidental que produce una estética que nos hechiza: toma prestado, imita, se apropia de lo novedoso. La gráfica popular es un registro de la vida cotidiana y está dotada de una gran carga expresiva; es una manera de narrar y de sentir de la ciudad; queda inmersa en el consumo como un espectador que a modo de contradicción es un destinatario que se siente inmerso en el ciclo del capital y del discurso dominador y, de alguna manera, lo reproduce.
Esta forma de expresión popular y urbana también establece un punto de conexión complejo en el mundo moderno, pues se podría decir que es parte de cierta hegemonía ―marcando las diferencias popular / culto, tradicional / moderno, hegemónico / subalterno― y puede molestar a algunos por toda ese des-uso in-culto al que recurre en su manifestación expresiva.
El tradicionalismo de la gráfica popular ”puede combinarse con lo moderno, casi sin conflicto cuando la exaltación se especializa en lo social y lo económico. Hay que preguntarse ahora en qué sentido y con qué fines los sectores populares se adhieren a la modernidad, la buscan y la mezclan con sus tradiciones”.5
Actualmente en las calles se utilizan las herramientas de la tecnología sin contemplar las formas, colores y composiciones que caracterizna artesanalmente a la gráfica popular, quedando en la calle las vallas con comunicación desprovistas de las características que las dotaban de elementos estéticos populares.
César Aragón propone un afiche titulado “La Bonita“, un collage que toma de la gráfica popular la cara de una india americana y la fusiona con estilos como el art nouveau, la psicodelia de los años 70 y la imaginería religiosa. El resultado es un personaje nuevo y actual que nos habla de una sociedad globalizada, donde el diseño es el instrumento que mezcla la cultura de una ciudad vibrante, llena de inmigrantes, vagabundos, hippies, artistas y activistas. Andrés Asturias coloca una serie de muñequitos aparentemente diversos, pero que en realidad son el mismo, cuestionando el tema de la identidad; mientras que Alejandro Azurdia aborda la mezcla de religión y paganismo en la cultura guatemalteca al colocar la imagen de una virgen en la etiqueta de la botella de licor “indita”.
Por su parte, Ambush Studio recurre a un lenguaje basado en la gráfica de los años 90 y cuestiona la clásica definición socioespacial de identidad, ya que con la entrada de los medios masivos y la tecnología digital se van renovando las identidades. Ximena Chapero aborda el tema del consumo, los productos y la relación con la cultura. Mientras que María Adela Díaz propone una intervención y un afiche en los que de forma lúdica se reproduce la figura pública de la Premio Nóbel Rigoberta Menchú.
Las piezas de DAC se inspiran en la gráfica de los manteles de plástico que aparentan haber sido bordados: un juego de lo que es y se aparenta ser ; y Guare Guare toma como referencia la gráfica urbana de las camionetas para proponer la tipografía Contipogua. Por su lado, Lucía Menéndez realiza un afiche a mano que aborda el tema de la migración hacia Norteamérica, y que debate la noción de ciudadanía que los Estados Unidos intentan definir como una “mismisidad”. Thelma Álvarez juega con el tiempo y la noción de historia, “un espacio de luchas, un terreno de memorias diferentes y un encuentro de voces desiguales”;6 Luis Villacinda indaga en el sentido de pertenencia de las tribus urbanas y su manera de expresarse, y La Otra Mitad documenta con imágenes la gráfica popular urbana del país.
La gráfica popular viene de las calles, del comercio, de la expresión vernácula, el diseño deviene de la estética del consumo de un sistema postindustrial, ambos en el mismo espacio socio-comunicacional al que pertenecen como generadores de cultura. Esta vez se llevan cómo exhibición a las galerías del Centro Cultural de España en Guatemala, insertándose en una nueva relación social y simbólica. Vemos entonces cómo las piezas, aunque basadas en la gráfica popular urbana bajo el tema de la diversidad, cambian de significado a medida en que pasan de un sistema cultural a otro.
Sandra Monterroso
7 de enero 2009
Bibliografía:
-Chaves, N. (2001). El oficio de diseñar. Barcelona: Gustavo Gili.
-García Canclini, Néstor (1989). Culturas híbridas. Estrategias para entrar y salir de la modernidad. (17ª reimpresión. 2004). México: Grijalbo.
-García Canclini, Néstor (1995). Consumidores y ciudadanos. Conflictos multiculturales de la globalización. México: Grijalbo.
-García Canclini, Néstor (2004). Diferentes, desiguales y desconectados. Mapas de la interculturalidad. Barcelona: Gedisa.
-Meggs, Philip B. (1991). Historia del diseño gráfico. México: Trillas, S.A.
-Pedroni, Ana María. Semiología, un acercamiento didáctico. Guatemala: Editorial Universtaria, USAC.
-Roberto, Alejandro (1993). Hermeneutics, citizenship and the public sphere. Nueva York: State University of New York Press.
-Tapia, A. (2004). El diseño gráfico en el espacio social. México: Editorial Designio.
-Zimmermann, Y. (1998). Del diseño. Barcelona: Gustavo Gili.