Ponencia
Sandra Monterroso
Agosto 2005
Semana del Diseño.
Universidad Rafael Landívar.
Diseño, comunicación y contexto
Un acercamiento al diseño como proceso de interpretación
Pensar en diseño nos hace pensar que todo lo que existe representado ha sido diseñado, ya que antes de la expresión existe la imagen mental de algo. La palabra diseño viene de la palabra latina Designar, Del Signo, el signo es antes que nada aquello que esta en lugar de otra cosa…
Habría que estudiar la clasificación de los signos.
De acuerdo a la semióloga Ana María Pedroni (1), hay signos naturales y signos artificiales, el diseño es un signo artificial creado por el hombre, pero puede ser simple o complejo, de acuerdo al esfuerzo mental que tenga que hacer el receptor para leer un mensaje. De acuerdo al esfuerzo mental que haga el que produce los signos. Así los signos se dividen en Rema, decisigno y argumento.
Rema: para decodificar el signo, la mente solo proporciona una imagen-concepto simple.
Decisigno: operación mental mas elaborada, un signo que dice, predica sobre algo.
Argumento: la mente necesita un proceso mental complejo para interpretar lo que ve. En el proceso surge una historia.
A medida en que las sociedades se sofistican demandan un diseño complejo, que va mas allá de una relación racional de la “forma sigue a la función” se encamina a un diseño holístico, diseño que requiere de un proceso de significación, que depende de una serie de valores… desde esta perspectiva, ¿que es el diseño gráfico?
Basado las definiciones de diseño de Norverto Chavés(2) y Zimmermman(3), el diseño gráfico es un conjunto de estrategias de comunicación generadas a partir de las necesidades de los usuarios, en donde a por medio de un diagnóstico se establecen códigos, métodos, procesos culturales de significación y procesos técnicos que determinan todas las características de una comunicación gráfica que será (re) producida.
El diseño es un saber hacer porque establece valores sociales, es un componente de la comunicación porque establece significados y es algo estético porque establece valores expresivos.
Tanto los valores sociales, los valores expresivos y los valores significativos, deben apuntar a un proceso de permanente interpretación. No se puede interpretar los mensajes gráficos a través de los objetos de diseño, ya que ignoramos el carácter sistémico de las actitudes y conductas de los seres humanos.
La comunicación será persuasiva a medida en que el diseñador emplee recursos y reglas y conozca los códigos del contexto del grupo social específico que actuará como interprete particular.
El valor significativo y el valor social de los contextos moldea el valor expresivo de la producción en el diseño.
Las características de los contextos sociales determinan la producción de los mensajes gráficos o argumentos gráficos. Pero no para entender la forma, sino para llegar a comprender cómo será valorado el mensaje por un grupo cultural específico. Ya que será el contexto social el que DE-termine el sentido del mensaje. Se puede decir que los mensajes adquieren sentido propio hasta que el “otro”, quien interpreta le otorga una carga semántica: sentido.
El diseñador debe estar conciente cuando diseña del valor social, del valor expresivo y del valor significativo que compone un mensaje. El diseñador debe ser capaz de medir el valor social, el valor expresivo y significativo que le otorgará el interprete del mensaje diseñado. De esta forma el interprete completara de una forma sencilla el circulo del sentido, de la interpretación.
Dicho de otra manera, el diseñador gráfico elabora signos complejos, argumentos, discursos visuales que son un sistema que se genera a partir de la participación equilibrada de estos componentes. Para lograr un equilibrio de sentido. A medida en que el diseñador sea conciente del sistema de interpretación el nivel de persuasión será mas efectivo.
Producir un mensaje gráfico de esta manera implicaría medir si ese significado es útil en determinadas circunstancias sociales y culturales para establecer una relación de comunicación. Diseñar sería como producir y distribuir significados a partir de conocer los contextos. El diseñador no posee la verdad sobre los significados que produce en su discurso visual, esta conciente del proceso de significación que interpretarán quienes descifren los mensajes.
El diseñador debe ser capaz de conocer las imágenes signo, debe saber cómo se utilizan para hacer discursos visuales.
El diseñador debe conocer la capacidad interpretativa de contexto social particular a quien dirige la comunicación y debe conocer cómo aplicar las imágenes dentro del entendimiento social de sus lectores. Dota de sentido los argumentos que construye y comprende los significados.
El diseñador debe conocer el código cultural que va a estructurar la comunicación.
Hay diseñadores que se les conoce como muy creativos, pero mas que creativos hay diseñadores que han logrado persuadir a un público de una manera efectiva. Y no esta demás citar a un gran diseñador que se han destacado como el diseñador de los 90´s: David CArson.
¿Qué ha hecho de este personaje ser un gran diseñador? David Carson antes de ser diseñador fue sociólogo y surfista profesional. Aprendió a diseñar desde el estudio de la cultura, conocía los códigos culturales de los grupos que interpretaron su comunicación diseñada.
Notas:
1. Pedroni Ana María. Semiología, un acercamiento didáctico. E.Universitaria. USAC. Guatemala, 2004
2. Chavéz en Archuf, op. cit., 91.
3. Zimmermman en ARIAS, op.cit., 140-141
Bibliografía:
Pedroni, Ana María. Semiología, un acercamiento didáctico. E.Universitaria. USAC. Guatemala, 2004
Paloma Ivañez Villalobos. La cambiante definición de diseño. Memorias del XI Congreso de Académicos de Escuelas de Diseño Gráfico. U. Guadalajara. ENCUADRE. México. 2003
Thursday, March 16, 2006
Sunday, January 29, 2006
La ciudad y los sueños
Por: Raúl Monterroso
El problema del espacio público urbano es tan amplio que no es suficiente esta oportunidad para tan siquiera introducirse al mismo, ni mucho menos habrá de considerarse estas notas como un estudio serio del tema, se escriben a partir de una serie de reflexiones que como habitante de una ciudad se nos permite elaborar.
Para poder imaginar una ciudad de ensueño, habrá que identificar uno de los problemas más serios y de mayor impacto en la actualidad, según García Canclini1: “La “cultura urbana” es reestructurada al ceder el protagonismo del espacio público a las tecnologías electrónicas”, o lo dicho de otra manera: chiviricuarta es reemplazado por el atari en los ochentas, el nintendo en los noventas y la Internet en los dos mil, a esto hay que aunarle el efecto de los medios masivos de comunicación, particularmente la televisión y el impacto de la publicidad comercial, cuyos efectos eran desconocidos para entonces.
En relación a lo anterior, a la globalización se le aborda únicamente como un fenómeno económico; sin embargo, según Eric Hobsbawm2, primero hay que entenderla como un fenómeno tecnológico que impactó entre otras cosas, en la forma de hacer los intercambios económicos; pero también modificó los patrones de conducta de las personas, tanto en la dimensión individual como colectiva, cambiando como consecuencia, la forma en como se percibe el tiempo y el espacio, y es aquí donde se relaciona con la arquitectura y el urbanismo. Pues como lo presenta el antropólogo francés Marc Augé3, el “no lugar” es el espacio de la globalización, el cual se puede reconocer por la carencia de elementos identatarios, aquellos vinculados a una cultura de un tiempo y un espacio determinado, en resumen: globalización = no lugar = no identidad.
A partir de la arquitectura y el urbanismo moderno es que la ciudad empieza a sufrir un proceso de fragmentación, propiciado en gran medida por el uso masivo del automóvil y un crecimiento que ignoró la planificación de las ciudades. Las avenidas y viaductos son mas importantes que el paseo, el parque y la plaza.
Ahora que de manera sucinta se ha reflexionado en los problemas principales, se puede enunciar algunas reflexiones finales, a manera de propuestas: las experiencias que los espacios públicos propician pueden servir de detonante a un resurgimiento de la vida en el mismo, que de alguna manera aun se conserva en varios espacios de la ciudad como en Las Américas y en 4° Norte; no obstante, aun está pendiente llevar ese tipo de experiencias hacia otros espacios de la ciudad, como el Centro Histórico, o lo que sería aun mejor llevar esa experiencia a cada barrio o colonia.
Hay que recordar que el turismo es una de las actividades económicas que ejecutada con responsabilidad involucra a una comunidad que consciente de su patrimonio ambiental o cultural hace uso de este para generar beneficios económicos, en la medida que los espacios públicos urbanos recobren su calidad, la ciudad entera será una ciudad mucho mas competitiva a nivel regional. Sin olvidar que la ciudad es un espacio cambiante como lo es el ser humano, pero que debe respetar sus memorias, vivencias y recuerdos. Debe ser tan clara que como dice Campos Salgado3, permita al residente y al visitante “Leer la ciudad”, dentro de un contexto que brinde elementos para identificarse con ella.
Por último en “Las ciudades invisibles” (1999), Italo Calvino4 hace una serie de recorridos por ciudades imaginarias, que en gran medida reflejan las condiciones de muchas de las ciudades contemporáneas, y en otros casos las plantea como pudieran ser, quisiera que fuera posible soñar que algún día el ideal de espacio para vivir coincidiera con la ciudad en donde he elegido ser, estar, vivir con mi familia
Notas:
1 García Canclini, Néstor. Culturas híbridas, Estrategias para entrar y salir de la modernidad. Grijalbo, 17ª. Reimpresión 2004, México D. F.
2 Hobsbawm Eric, Entrevista sobre el siglo XXI, Traducción de JosephFontana, Crítica, 2000, Barcelona.
3 Augé, Marc. Los no lugares. Espacio del anonimato: Una antropología de la sobremodernidad. Traducción de Margarita Mizraji. Gedisa Editorial. 8ª. Reimpresión 2004. Barcelona.
4 Campos Salgado, José Ángel. Para leer la ciudad: El texto urbano y el contexto de la arquitectura. Coedición: UAM-Xochimilco/UNAM, 2005. México.
5 Calvino Italo, Las ciudades invisibles. Traducción de Aurora Bernárdez. Unidad Editorial. S. A. 1999. Madrid.
Bibliografía:
Amendola, Giandomenico. “La Ciudad Postmoderna”. Traducción de Marisa García.
Celeste Ediciones. 2000, Madrid.
Hobsbawm, Eric. “Historia del siglo XX”. Traducción de Juan Faci, Carmen Castell y Jordi
Aunad. Grupo Editorial Planeta. 5ª. Edición. 2003. Buenos Aires.
Lynch, Kevin. “The Image of the City”. The M. I. T. Press. 1960. Cambridge,
Massachussets.
Narváez T. Adolfo. “Teoría de la Arquitectura: Aproximación a una antropología de la
arquitectura y la ciudad”. Editorial Trillas. 2000, México.
El problema del espacio público urbano es tan amplio que no es suficiente esta oportunidad para tan siquiera introducirse al mismo, ni mucho menos habrá de considerarse estas notas como un estudio serio del tema, se escriben a partir de una serie de reflexiones que como habitante de una ciudad se nos permite elaborar.
Para poder imaginar una ciudad de ensueño, habrá que identificar uno de los problemas más serios y de mayor impacto en la actualidad, según García Canclini1: “La “cultura urbana” es reestructurada al ceder el protagonismo del espacio público a las tecnologías electrónicas”, o lo dicho de otra manera: chiviricuarta es reemplazado por el atari en los ochentas, el nintendo en los noventas y la Internet en los dos mil, a esto hay que aunarle el efecto de los medios masivos de comunicación, particularmente la televisión y el impacto de la publicidad comercial, cuyos efectos eran desconocidos para entonces.
En relación a lo anterior, a la globalización se le aborda únicamente como un fenómeno económico; sin embargo, según Eric Hobsbawm2, primero hay que entenderla como un fenómeno tecnológico que impactó entre otras cosas, en la forma de hacer los intercambios económicos; pero también modificó los patrones de conducta de las personas, tanto en la dimensión individual como colectiva, cambiando como consecuencia, la forma en como se percibe el tiempo y el espacio, y es aquí donde se relaciona con la arquitectura y el urbanismo. Pues como lo presenta el antropólogo francés Marc Augé3, el “no lugar” es el espacio de la globalización, el cual se puede reconocer por la carencia de elementos identatarios, aquellos vinculados a una cultura de un tiempo y un espacio determinado, en resumen: globalización = no lugar = no identidad.
A partir de la arquitectura y el urbanismo moderno es que la ciudad empieza a sufrir un proceso de fragmentación, propiciado en gran medida por el uso masivo del automóvil y un crecimiento que ignoró la planificación de las ciudades. Las avenidas y viaductos son mas importantes que el paseo, el parque y la plaza.
Ahora que de manera sucinta se ha reflexionado en los problemas principales, se puede enunciar algunas reflexiones finales, a manera de propuestas: las experiencias que los espacios públicos propician pueden servir de detonante a un resurgimiento de la vida en el mismo, que de alguna manera aun se conserva en varios espacios de la ciudad como en Las Américas y en 4° Norte; no obstante, aun está pendiente llevar ese tipo de experiencias hacia otros espacios de la ciudad, como el Centro Histórico, o lo que sería aun mejor llevar esa experiencia a cada barrio o colonia.
Hay que recordar que el turismo es una de las actividades económicas que ejecutada con responsabilidad involucra a una comunidad que consciente de su patrimonio ambiental o cultural hace uso de este para generar beneficios económicos, en la medida que los espacios públicos urbanos recobren su calidad, la ciudad entera será una ciudad mucho mas competitiva a nivel regional. Sin olvidar que la ciudad es un espacio cambiante como lo es el ser humano, pero que debe respetar sus memorias, vivencias y recuerdos. Debe ser tan clara que como dice Campos Salgado3, permita al residente y al visitante “Leer la ciudad”, dentro de un contexto que brinde elementos para identificarse con ella.
Por último en “Las ciudades invisibles” (1999), Italo Calvino4 hace una serie de recorridos por ciudades imaginarias, que en gran medida reflejan las condiciones de muchas de las ciudades contemporáneas, y en otros casos las plantea como pudieran ser, quisiera que fuera posible soñar que algún día el ideal de espacio para vivir coincidiera con la ciudad en donde he elegido ser, estar, vivir con mi familia
Notas:
1 García Canclini, Néstor. Culturas híbridas, Estrategias para entrar y salir de la modernidad. Grijalbo, 17ª. Reimpresión 2004, México D. F.
2 Hobsbawm Eric, Entrevista sobre el siglo XXI, Traducción de JosephFontana, Crítica, 2000, Barcelona.
3 Augé, Marc. Los no lugares. Espacio del anonimato: Una antropología de la sobremodernidad. Traducción de Margarita Mizraji. Gedisa Editorial. 8ª. Reimpresión 2004. Barcelona.
4 Campos Salgado, José Ángel. Para leer la ciudad: El texto urbano y el contexto de la arquitectura. Coedición: UAM-Xochimilco/UNAM, 2005. México.
5 Calvino Italo, Las ciudades invisibles. Traducción de Aurora Bernárdez. Unidad Editorial. S. A. 1999. Madrid.
Bibliografía:
Amendola, Giandomenico. “La Ciudad Postmoderna”. Traducción de Marisa García.
Celeste Ediciones. 2000, Madrid.
Hobsbawm, Eric. “Historia del siglo XX”. Traducción de Juan Faci, Carmen Castell y Jordi
Aunad. Grupo Editorial Planeta. 5ª. Edición. 2003. Buenos Aires.
Lynch, Kevin. “The Image of the City”. The M. I. T. Press. 1960. Cambridge,
Massachussets.
Narváez T. Adolfo. “Teoría de la Arquitectura: Aproximación a una antropología de la
arquitectura y la ciudad”. Editorial Trillas. 2000, México.
Friday, January 20, 2006
Contaminación Visual
Por: Sandra Monterroso
La crisis de contaminación que ha generado el la sociedad tecnológica industrial contemporánea le ha dado la bienvenida a otro factor que disminuye la calidad de vida: “la contaminación visual”.
La contaminación visual es bloquear, arruinar, deteriorar o saturar un espacio público urbano provocando un desequilibrio en el paisaje natural, cultural o artificial. El entorno es alterado de una manera dramática por la cantidad de anuncios, carteles, panorámicos, cables, antenas de telefonía celular y luminosidad, afectando así las condiciones y calidad de vida de los habitantes de una ciudad.
La situación crítica aquí es que cualquier pieza de comunicación puesta en el espacio público pasa a ser parte del entorno, lo cual no quiere decir que toda pieza de comunicación que forma parte del entorno sea contaminación visual, en este caso no se habla de la calidad gráfica de cada pieza, sino mas bien del deterioro de la calidad de la esfera pública provocado por la saturación de comunicaciones en el espacio público.
Estos dos problemas están relacionados en cuanto se considere al diseño socialmente orientado como algo complejo, interconectado, centrado en el usuario y en sus entornos. Dado que, si existe contaminación hay un grado de deterioro del medio ambiente por un lado y por otro hay cierta violencia implícita en el momento en que los mensajes son impuestos sin ninguna regularización, despojando al entorno de la armonía y del orden que debe caracterizar una sociedad que demanda calidad de vida en tanto persigue el bienestar cultural y espiritual de una comunidad dada.
Siguiendo la guía que propone Luis Rodríguez Morales (1) se hace necesario que quién diseña piense en el diseño y participe en los procesos de diseño para mantener o mejorar la calidad de vida de los habitantes, siendo parte del desarrollo sostenido de las sociedades, manteniendo una ética constante que configure las propuestas formales y comunicacionales, contemplando aspectos de calidad de vida, superando así la etapa meramente funcionalista del diseño a medida en que se contemplan las problemáticas culturales.
La contaminación visual es una preocupación abogada desde el punto de vista de la ecología, de la salud psíquica, desde el urbanismo, desde un punto de vista legal y ahora desde el punto de vista del diseño.
Para encontrar una solución a este conflicto es importante que además de pensar el diseño, se deba practicar una acción interdisciplinaria que involucre varios actores. El primer actor es la Ley. El segundo actor son los empresarios, instituciones, y corporaciones que necesitan anunciarse en un espacio público, ellos deben cumplir con las normas y regulaciones legales para proteger la calidad de vida y la salud en los espacios urbanos. El tercer actor es la sociedad civil que como acción política empieza a exigir calidad de vida en el entorno natural, en el espacio público, cultural y urbano. El cuarto actor sería quién diseña, dado que es quién carga con la responsabilidad de diseñar la comunicación para el espacio público esta persona debe conocer y participar en el cumplimiento de las leyes de regulación ambiental, en este caso las leyes de regulación en relación a la contaminación visual.
Vale la pena preguntarse, ¿Si la contaminación visual es el resultado de el actual proceso socio económico y el diseño de la comunicación es una fase de este proceso socioeconómico productivo, qué papel desempeña el profesional del diseño en estos procesos?
Siguiendo a Jorge Frascara si el diseño gráfico va mas allá de su mera función comunicativa, debe entonces, ser tratado como elemento cultural.
Quién diseña, debe estar consiente de las distintas condiciones que ponen límites en los procesos de diseño. Si el diseño es visto como un sistema complejo, centrado en el usuario y en sus entornos, esta interconectado a otras disciplinas y debe ser socialmente orientado ya que no hay que olvidar que se diseña para una sociedad que demanda comunicaciones pero también demanda calidad de vida.
No se trata de pensar en diseño como una finalidad social, sino que la característica sociológica esta implícita en cuanto se diseña para espacios públicos que implican la interpretación de un usuario. Se deben conocer las leyes para cumplirlas, para orientar a otros, informar a las instituciones sobre las mismas ya que al fin y al cabo cuando se evita la contaminación visual se genera legibilidad y claridad en el entorno, lo que permite leer e interpretar las comunicaciones.
Quién diseña debe conocer y practicar los códigos éticos nacionales e internacionales para desarrollar mejor la profesión y ofrecer un mejor servicio. El concepto de ciudad limpia y nivel de satisfacción de los ciudadanos esta relacionado con el nivel cultural, los hábitos y las costumbres, así la actitud de quién diseña debe estar anuente a intervenir en un entorno para producir una cuidad limpia de desarrollo y crecimiento armónico, ordenado y pacífico.
El diseño siendo un insumo de la planificación de la producción es capaz de ser actor para minimizar las causas y consecuencias de las comodidades y “atrocidades” que ha brindado el proceso tecnológico, porque es también un planificador de la producción cultural si se está consiente de que, diseño y comunicación son cultura.
Notas:
(1) Morales Luis Rodríguez “Uso, abuso y desuso del movimiento moderno”. Pag.32
(2) Frascara Jorge "Diseño Gráfico para la gente". Pag 60
Bibliografía:
(1) Morales Luis Rodríguez “Uso, abuso y desuso del movimiento moderno”. Pag.32
(2) Zimmerman Yves. “Del diseño”. Editorial Gustavo Gili. S.A Barcelona España. 2002. Pag. 201
(3) Jiménez Narváez, Luz María. “El pensamiento de diseño”, en “Antología de diseño I”. Ed. Designio Temas. México, 2001. Pag. 55.
(4) Frascara Jorge "Diseño Gráfico para la gente. Comunicaciones de masa y cambio social." Ediciones Infinito. Argentina.2000
(4) Ardohaín Claudio. “Fuentes de contaminación en las construcciones”. Ponencia presentada en el Primer Congreso Virtual de Arquitectura. Diciembre. 2000. http://wanani.apc.or/argeob
(5) Travis Wagner. “Contaminación, causas y efectos”. Edit. Gernika. México. 1996. Pag. 20.
La crisis de contaminación que ha generado el la sociedad tecnológica industrial contemporánea le ha dado la bienvenida a otro factor que disminuye la calidad de vida: “la contaminación visual”.
La contaminación visual es bloquear, arruinar, deteriorar o saturar un espacio público urbano provocando un desequilibrio en el paisaje natural, cultural o artificial. El entorno es alterado de una manera dramática por la cantidad de anuncios, carteles, panorámicos, cables, antenas de telefonía celular y luminosidad, afectando así las condiciones y calidad de vida de los habitantes de una ciudad.
La situación crítica aquí es que cualquier pieza de comunicación puesta en el espacio público pasa a ser parte del entorno, lo cual no quiere decir que toda pieza de comunicación que forma parte del entorno sea contaminación visual, en este caso no se habla de la calidad gráfica de cada pieza, sino mas bien del deterioro de la calidad de la esfera pública provocado por la saturación de comunicaciones en el espacio público.
Estos dos problemas están relacionados en cuanto se considere al diseño socialmente orientado como algo complejo, interconectado, centrado en el usuario y en sus entornos. Dado que, si existe contaminación hay un grado de deterioro del medio ambiente por un lado y por otro hay cierta violencia implícita en el momento en que los mensajes son impuestos sin ninguna regularización, despojando al entorno de la armonía y del orden que debe caracterizar una sociedad que demanda calidad de vida en tanto persigue el bienestar cultural y espiritual de una comunidad dada.
Siguiendo la guía que propone Luis Rodríguez Morales (1) se hace necesario que quién diseña piense en el diseño y participe en los procesos de diseño para mantener o mejorar la calidad de vida de los habitantes, siendo parte del desarrollo sostenido de las sociedades, manteniendo una ética constante que configure las propuestas formales y comunicacionales, contemplando aspectos de calidad de vida, superando así la etapa meramente funcionalista del diseño a medida en que se contemplan las problemáticas culturales.
La contaminación visual es una preocupación abogada desde el punto de vista de la ecología, de la salud psíquica, desde el urbanismo, desde un punto de vista legal y ahora desde el punto de vista del diseño.
Para encontrar una solución a este conflicto es importante que además de pensar el diseño, se deba practicar una acción interdisciplinaria que involucre varios actores. El primer actor es la Ley. El segundo actor son los empresarios, instituciones, y corporaciones que necesitan anunciarse en un espacio público, ellos deben cumplir con las normas y regulaciones legales para proteger la calidad de vida y la salud en los espacios urbanos. El tercer actor es la sociedad civil que como acción política empieza a exigir calidad de vida en el entorno natural, en el espacio público, cultural y urbano. El cuarto actor sería quién diseña, dado que es quién carga con la responsabilidad de diseñar la comunicación para el espacio público esta persona debe conocer y participar en el cumplimiento de las leyes de regulación ambiental, en este caso las leyes de regulación en relación a la contaminación visual.
Vale la pena preguntarse, ¿Si la contaminación visual es el resultado de el actual proceso socio económico y el diseño de la comunicación es una fase de este proceso socioeconómico productivo, qué papel desempeña el profesional del diseño en estos procesos?
Siguiendo a Jorge Frascara si el diseño gráfico va mas allá de su mera función comunicativa, debe entonces, ser tratado como elemento cultural.
Quién diseña, debe estar consiente de las distintas condiciones que ponen límites en los procesos de diseño. Si el diseño es visto como un sistema complejo, centrado en el usuario y en sus entornos, esta interconectado a otras disciplinas y debe ser socialmente orientado ya que no hay que olvidar que se diseña para una sociedad que demanda comunicaciones pero también demanda calidad de vida.
No se trata de pensar en diseño como una finalidad social, sino que la característica sociológica esta implícita en cuanto se diseña para espacios públicos que implican la interpretación de un usuario. Se deben conocer las leyes para cumplirlas, para orientar a otros, informar a las instituciones sobre las mismas ya que al fin y al cabo cuando se evita la contaminación visual se genera legibilidad y claridad en el entorno, lo que permite leer e interpretar las comunicaciones.
Quién diseña debe conocer y practicar los códigos éticos nacionales e internacionales para desarrollar mejor la profesión y ofrecer un mejor servicio. El concepto de ciudad limpia y nivel de satisfacción de los ciudadanos esta relacionado con el nivel cultural, los hábitos y las costumbres, así la actitud de quién diseña debe estar anuente a intervenir en un entorno para producir una cuidad limpia de desarrollo y crecimiento armónico, ordenado y pacífico.
El diseño siendo un insumo de la planificación de la producción es capaz de ser actor para minimizar las causas y consecuencias de las comodidades y “atrocidades” que ha brindado el proceso tecnológico, porque es también un planificador de la producción cultural si se está consiente de que, diseño y comunicación son cultura.
Notas:
(1) Morales Luis Rodríguez “Uso, abuso y desuso del movimiento moderno”. Pag.32
(2) Frascara Jorge "Diseño Gráfico para la gente". Pag 60
Bibliografía:
(1) Morales Luis Rodríguez “Uso, abuso y desuso del movimiento moderno”. Pag.32
(2) Zimmerman Yves. “Del diseño”. Editorial Gustavo Gili. S.A Barcelona España. 2002. Pag. 201
(3) Jiménez Narváez, Luz María. “El pensamiento de diseño”, en “Antología de diseño I”. Ed. Designio Temas. México, 2001. Pag. 55.
(4) Frascara Jorge "Diseño Gráfico para la gente. Comunicaciones de masa y cambio social." Ediciones Infinito. Argentina.2000
(4) Ardohaín Claudio. “Fuentes de contaminación en las construcciones”. Ponencia presentada en el Primer Congreso Virtual de Arquitectura. Diciembre. 2000. http://wanani.apc.or/argeob
(5) Travis Wagner. “Contaminación, causas y efectos”. Edit. Gernika. México. 1996. Pag. 20.
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